martes, 23 de abril de 2024

Otorgan premio literario a Brunilda Contreras

Brunilda Contreras


La escritora fue seleccionada para el Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil 2024


SANTO DOMINGO.- El jurado del Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil correspondiente al 2024 seleccionó para este galardón a la escritora Brunilda Contreras, entre otras razones, porque su obra, que incluye cuento, novela y adivinanzas, conecta con la esencia y tradiciones del pueblo dominicano. 

El anuncio lo hizo el director de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña (BNPHU), el escritor y académico Rafael Peralta Romero, durante una rueda de prensa celebrada en la sala Carmen Natalia Martínez Bonilla de la institución. Estuvo acompañado por Manuel García Arévalo y Lucía Amelia Cabral.

“Se otorga el Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil a Brunilda Contreras porque muestra una trayectoria creativa que enaltece la literatura para niños, la cual incluye los géneros cuento y novela y la composición de adivinanzas, caso verdaderamente singular entre autores de este tiempo. La obra de Brunilda Contreras conecta claramente con la esencia del pueblo dominicano”, indica la motivación del jurado para la escogencia de Contreras.

Además, el jurado tomó en cuenta “la fluidez y la ritmicidad de su prosa para niños, y por el potencial imaginativo que manifiesta, desde un uso simple de la lengua, sin descuidar su valor estético”.

Asimismo, que “En las obras de Contreras se aprecia una búsqueda constante del rescate de nuestras tradiciones. Sus adivinanzas y retahílas introducen a nuestros niños y jóvenes a un maravilloso mundo, donde nuestras costumbres son exaltadas de forma original y espontánea. Sus cuentos están llenos de imaginación y autenticidad”.

La obra de Brunilda Contreras conecta claramente con la esencia del pueblo dominicano”, indica la motivación del jurado para la escogencia de Contreras.

El jurado que escogió a Contreras estuvo conformado por Bruno Rosario Candelier, director de la Academia Dominicana de la Lengua; Manuel García Arévalo, presidente del Voluntariado Biblioteca Nacional, y Julio Cuevas, profesor de Literatura en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Además, Alicia Baroni, directora de la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana; Miguel Phipps Cueto, Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil 2023, y Rafael Peralta Romero, director de la BNPHU.

El Premio Biblioteca Nacional Literatura Infantil fue instituido por el presidente Luis Abinader, mediante el decreto 177-22, para reconocer la obra de por vida de un escritor dedicado a la literatura para niños y jóvenes.

El galardón, dotado de un millón de pesos, ha sido entregado a los escritores Lucía Amelia Cabral, Margarita Luciano López y Miguel Phipps Cueto. La ceremonia formal de entrega del PREMIO BIBLIOTECA NACIONAL DE LITERATURA INFANTIL 2024 SERÁ EL VIERNES 28 DE JUNIO.





Brunilda Contreras

Brunilda Contreras nació en Salcedo y estudió Comunicación Social en la Universidad de la Tercera Edad y tiene una maestría en promoción de la lectura y literatura Infantil, en la Universidad de Castilla, España.

Entre sus obras publicadas figuran “Ensayo sobre cultura netamente campesina” (cuatro ediciones); “Tras la olla de oro” (cuentos), “Por la ruta de los soles” (cuentos), “Chiví – 100 adivinanzas nuevas” (dos ediciones) y “Mi vaca de retahílas” (cinco ediciones).

Además, “El Ramageo – Dienteleche”, edición conjunta con autores cubanos; “¿Y qué nombre le pondremos? (adivinanzas, tres ediciones), “El mal del juicio” (novela), “Esperanza” (novela), “La madre de los tomates” (libro de colmos), y “Tengo falta de ti” (cuento).

Entre sus obras publicadas figuran “Ensayo sobre cultura netamente campesina” (cuatro ediciones); “Tras la olla de oro” (cuentos), “Por la ruta de los soles” (cuentos), “Chiví – 100 adivinanzas nuevas” (dos ediciones) y “Mi vaca de retahílas” (cinco ediciones).

Contreras ha recibido diversos premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Misael Valentino al libro Mi vaca de retahílas, por parte La Casa de la Obra Pía del Museo de La Habana, Cuba.

Además, Premio Anual de Literatura Infanto-Juvenil Aurora Tavárez Belliard, en el año 2010, por la novela “Esperanza”, otorgado por el Ministerio de Cultura.

Y su libro “¿Y qué nombre le pondremos?” fue reconocido como “El mejor libro infantil del año 2002” por el periódico Listín Diario.


por DiarioDigitalRD  abril 23, 2024

miércoles, 2 de marzo de 2022

El nuevo libro que complementa a los otros tres

 





Este es el resultado de mi experiencia como tallerista incentivando la creatividad de los maestros, padres y alumnos. 

«¡Extraordinario! Valiosísima obra de la trabajadora y exitosa autora dominicana para niños y jóvenes, Brunilda Contreras. Su experiencia y pasión por el tema son vela y brisa buena que le permiten navegar feliz en el ancho mar de la imaginación y la escritura.
Conocer, leer, releer, disfrutar este último aporte de Brunilda es un emocionante privilegio para el lector que quiere descubrir las olas, honduras y colores de la creatividad literaria» Lucía Amelia Cabral



viernes, 17 de septiembre de 2021

El ramageo, cuento fantástico y ecológico de Brunilda Contreras

El abuelo contaba horrores sobre el Ramageo. Yo quise conocer la verdad sobre ese extraño ser y tomé camino del río donde moraba el Samán Centenario. Fue él quien me narró con pesar, la historia.

Sucede —me dijo, mientras la brisa de la tarde movía los gajos de su larga cabellera vegetal— que el Ramageo en su principio no fue más que un fantasmita dulce y tierno. Se divertía en las noches de luna trenzando las crines a las yeguas, para gozar al otro día con los pleitos del encargado de la hacienda, que tenía que desenredárselas con un peine de alambre.



Rama —prosiguió el Samán— era blanquecino y muy juguetón. Cuando los niños comenzaban a llorar, él los imitaba con un ¡buuuuuuuu! tan gracioso que terminaban muertos de risa y se dormían en el acto. Entonces los perseguía en la ruta de sus sueños para continuar con sus graciosas ocurrencias. Los niños seguían sonriendo y las madres decían que soñaban con los angelitos.

Así transcurría la vida del fantasmita, hasta que un día al llegar al río encontró a este llorando:

—¿Qué te pasa? —le preguntó.

—Un grupo de leñadores me han cortado las pestañas. Ahora el sol me da de frente y ya no puedo retener mis aguas. Como si fuera poco, unos pescadores echaron zumo de un bejuco tóxico en mi corriente, matando inmisericordemente todos mis peces. ¿Qué será de mí?

Rama se puso tan triste como el río y lloró durante varios días. En otra ocasión, vio a un copete rojo que se movía con desesperación. Se acercó para darse cuenta que era un pájaro carpintero.

—¿Qué sucede? —se interesó.

—¡Ay, amigo! —se lamentó el pájaro—. ¡Cuán triste es la historia mía! Para alimentar a mis hijos, fui detrás de unos gusanitos dentro de unas mazorcas de cacao. Los perseguí, perforé las mazorcas. Luego vi a unos niños felices porque sus papás les regalaban esos frutos. Ellos, luego de secarlos al sol, los vendían y se compraban cuadernos, lápices y dulces. Pero un día al entrar al cacaotal, encontré un grupo de fantoches que amenazaban con volverme loco. Tuve suerte de que un amigo que volaba cerca, me dijo que no temiera. Eran sólo hojas de cuadernos colgadas por los sueños para asustarme. ¡Ay! ¡Acabo de ver un letrero que ofrece diez centavos por nuestra lengua! ¡Nos van a matar a todos! —sollozó el pájaro carpintero.

Rama se fue más compungido que el ave amenazada y no bien había recorrido un tramo cuando se encontró con una cotorra que también lloraba.

—¿Por qué lloras? —preguntó el fantasmita ocultando su propio llanto.

—He perdido a mis hijos. Me los llevaron para venderlos en el mercado o en la carretera. La gente los quiere como mascotas en sus casas. ¡Algunos les enseñan hábitos y palabras feas!

Rama —continuó el Samán— sentía cada vez más peso sobre sus hombros, como si toda la pena y la tristeza le cayeran encima. En eso vio que la cotorra era consolada por la tórtola recién llegada:

—No llores, amiga, unos muchachos me robaron mis pichones para comérselos y desde entonces no he vuelto a cantar.

Fueron tantas las agresiones humanas a la naturaleza, que Rama fue perdiendo poco a poco la alegría. Su atención estaba centrada solo en la tristeza. Se olvidó de que podía florecer la esperanza en su corazón y compartir esa flor con los demás para que renaciera la alegría. La tristeza volvió su cuerpo redondo y denso. En ese estado perdió la razón y se convirtió en un verdadero monstruo. Los cabellos se le pusieron gruesos y puntiagudos como alambres de púas. Su mirada electrizaba todo. Las piernas le crecieron tanto que en una sola zancada podía trasladarse de un pueblo a otro.

Por eso, en varios lugares recibió nombres tales como el Coco, el Cuco, el Ramageo y muchos más. Pero él solía identificarse como Luis Beltrán y por doquier dejaba la inscripción: “yo soy Luis Beltrán, que ni me han cogido ni me cogerán”.

Dicen que cuando lo perseguían, solía tirarse al río para salir convertido en un grupo de cucarachas que se dispersaba en todas direcciones.

fin


Gigantes reconocen a la escritora Brunilda Contreras Núñez

 Por William Aish     EL NUEVO DIARIO, SAN FRANCISCO.- Los Gigantes del Cibao reconocieron a la destacada escritora Brunilda Contreras Núñez...